A partir de las 9 horas se reanudó el juicio contra el ex presidente del Fondo Residual, el abogado Gustavo García Casanovas, su secretario Néstor Sierra, el presidente de Glisud Enrique Pinto, los ex apoderados de la firma; Francisco Grondona y Graciela D´adamo y Eduardo Filosa, quien adquirió una de las propiedades.

El Tribunal rechazó el pedido realizado por la Defensa y admitió que el querellante no alegue.

Glisud fue una empresa fantasmas creadas a nombre de personas totalmente insolventes radicadas en Buenos Aires, en un domicilio legal que la Justicia luego determinó, era un prostíbulo.

La empresa a horas del concurso se anotó para en forma irregular, tanto en las condiciones como en la oferta, para alzarse con el concurso público que el Fondo Residual de la provincia hizo de tres créditos hipotecarios.

Las vinculación políticas eran inocultables con parte de los imputados con relaciones directas por ese entonces con el por entonces gobierno de Carlos Manfredotti, y esto considera la fiscalía que llevó a un tráfico de influencias que derivó en condiciones poco ventajosas para el Estado en esas ventas.

Esto hace que los actores serán acusados del delito de “defraudación a la administración pública” en un caso en el que las vinculaciones políticas trajeron de la mano vaivenes judiciales y maniobras claramente dilatorias que llevaron a un trámite judicial tortuoso que sin embargo no pudo detener la llegada a juicio en el día de hoy.

De ello un importante artífice ha sido la querella que llevó adelante Abel Zanarello, empresario que se vio damnificado económicamente en estas maniobras, quien impulsó en gran parte la investigación y hoy será una de las partes actuantes en el proceso.



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